Centros educativos
Mediación escolar
Los programas de mediación se diseñan e implantan en centros de Educación Primaria de la provincia de Pontevedra. El trabajo es presencial y se extiende a lo largo de un curso escolar, desde el diagnóstico inicial hasta la evaluación de resultados.
El diagnóstico y las sesiones de formación son presenciales. Parte del acompañamiento posterior puede sostenerse en línea, según la idoneidad de cada actuación y lo que se acuerde con el centro.
Qué es un programa de mediación escolar
Un programa de mediación organiza la forma en que el centro atiende los conflictos entre su alumnado: establece un procedimiento estable, forma a las personas que van a conducirlo y fija los principios que lo rigen. La participación es voluntaria, lo que se habla en la sesión es confidencial y quien media no toma partido ni impone una solución.
En Educación Primaria, una de las fórmulas más extendidas es la mediación entre iguales, en la que alumnos formados atienden los conflictos de sus compañeros con la supervisión del profesorado.
Formas de implantarlo
No hay un modelo único. La forma de organizar la mediación depende del tamaño del centro, de la etapa, de los recursos con los que cuenta y, sobre todo, de quién vaya a sostener el programa cuando la intervención externa termine.
- Servicio de mediación entre iguales
El centro crea un servicio con entidad propia y un equipo de alumnado mediador que atiende los casos que se le derivan. Gana en visibilidad y el alumnado recibe una formación explícita, a cambio de depender de que el profesorado derive casos.
- Profesorado mediador
La función mediadora la asumen docentes formados para ello. Da continuidad de un curso al siguiente y no depende de la rotación del alumnado, a cambio de añadir trabajo a un claustro que rara vez tiene horas libres.
- Integración curricular
La gestión del conflicto se trabaja dentro de áreas como Educación Física o Valores Sociales y Cívicos, sin crear un servicio aparte. Normaliza esas competencias como parte del currículo y no depende de personas concretas, a cambio de exigir más coordinación entre docentes.
- Mediación externa
Los casos los conduce una persona ajena al centro. Sirve para arrancar, para conflictos que el centro no puede atender desde dentro y para los que implican a familias, aunque no deja estructura propia cuando termina.
- Modelos mixtos
Lo más frecuente en la práctica: un servicio entre iguales con acompañamiento externo durante el primer curso, o profesorado mediador que después integra los contenidos en su área.
De todos ellos, los que cuentan con estudios publicados en Educación Primaria en España son el servicio entre iguales y la integración curricular. Cuál encaja en cada centro es una de las cosas que responde el diagnóstico.
Las cinco fases
- 01
Diagnóstico
El punto de partida es el análisis de la convivencia del centro: qué conflictos se producen, con qué frecuencia, entre quiénes y en qué espacios. Se emplean instrumentos validados de percepción de la violencia escolar y de estilos de gestión del conflicto, junto con la información que aporten el equipo directivo, la orientación y el profesorado.
- 02
Diseño
A partir del diagnóstico se elabora el programa: objetivos, contenidos, protocolo de derivación de casos, materiales y plan de formación. Se ajusta a las características del centro y al modelo elegido, y se incorpora al Plan de Convivencia.
- 03
Formación del profesorado
El equipo docente recibe formación en gestión de conflictos, en el reconocimiento de los casos mediables y en su derivación. De esta parte depende en buena medida que el programa siga funcionando más allá del primer curso.
- 04
Formación del alumnado mediador
El alumnado que asume la mediación se selecciona junto con el centro y recibe formación en escucha activa, en conducción de la sesión y en las fases del proceso, desde la premediación hasta la redacción del acuerdo. La formación es práctica y parte de casos del propio centro.
- 05
Acompañamiento y evaluación
La puesta en marcha se acompaña durante el curso, con supervisión de las primeras mediaciones y registro de los casos atendidos, los acuerdos alcanzados y su cumplimiento. Al terminar se repiten las medidas del diagnóstico y el centro recibe un informe con la comparación.
Qué necesita el centro
El programa no exige inversión en material ni en instalaciones, pero sí tres cosas que dependen del centro.
- Respaldo del claustro
Sin el respaldo del claustro el programa se queda a medias. Es la limitación más frecuente y la que más condiciona el resultado.
- Un docente de referencia
Alguien que coordine el servicio dentro del centro y sea el punto de contacto durante el curso.
- Horas y espacio
Horas de formación en el calendario y un espacio fijo donde se celebren las sesiones de mediación.
Qué dice la normativa
La Ley Orgánica 3/2020 sitúa la resolución pacífica de conflictos entre los fines de la educación (artículo 1.k), exige su tratamiento transversal en el proyecto educativo (artículo 121) y obliga a que el Plan de Convivencia de todos los centros preste atención específica a la mediación (artículo 124). También encomienda a la Inspección Educativa impulsar los procesos de mediación y participar en ellos cuando sea necesario (artículo 151.h).
La Ley Orgánica 8/2021 refuerza ese marco: obliga a los centros a establecer protocolos frente a la violencia y a fomentar métodos pacíficos de comunicación y negociación, y crea la figura del coordinador de bienestar y protección.
En Galicia la exigencia es más concreta. La Ley 4/2011 de convivencia y participación de la comunidad educativa, desarrollada por el Decreto 8/2015, baja al detalle de lo que el plan de convivencia tiene que contener.
El artículo 11.2 exige que ese plan establezca las actuaciones «incluyendo la mediación en la gestión de los conflictos», y el artículo 26.3 añade que «incluirá las directrices para la creación de los equipos de mediación». Las dos cosas son obligatorias. Usar la mediación, en cambio, es potestativo: el artículo 26.2 dice que los centros «podrán» emplearla como estrategia preventiva, resolutiva y reparadora.
Hay un tercer punto que suele pasar desapercibido. El artículo 26.4 establece que, en los supuestos menos graves de acoso, «se favorecerá la mediación realizada por alumnado del centro educativo que hubiese obtenido formación y cualificación para la intervención en estas situaciones». La norma da por supuesto que en el centro hay alumnado formado para eso. Y el artículo 6.4.e encomienda a la comisión de convivencia proponer a la dirección quiénes pueden formar parte del equipo de mediación.
La distancia habitual no está en el documento, que suele estar redactado, sino en el equipo de mediación que ese documento anuncia.
Lo que la mediación no resuelve
No sustituye al protocolo de acoso escolar. En el acoso hay desigualdad de poder y un daño sostenido en el tiempo, y sentar a las dos partes en una mediación puede agravar la situación de quien lo sufre. Cuando el diagnóstico apunta a acoso, el procedimiento que corresponde es el protocolo.
Tampoco es una intervención terapéutica ni de orientación psicológica.
Y no se puede aplicar cuando alguna de las partes no quiere participar, porque la voluntariedad es condición del procedimiento.
De dónde viene el programa
Detrás del programa hay tres años de intervención directa con menores en situación de vulnerabilidad: refuerzo educativo en un entorno de alta diversidad cultural y socioeconómica en Vigo, un centro residencial de acogimiento y el aula de un centro de Primaria.
En los tres, el trabajo diario incluía gestionar conflictos de convivencia, mediar entre iguales y coordinarse con las familias y con el equipo de orientación, que es de donde sale el diseño del programa.
Los instrumentos del diagnóstico y la forma de evaluar los resultados vienen de la investigación: una revisión sistemática sobre la eficacia de los programas de mediación escolar en Educación Primaria en España, y la tesis doctoral en curso.
El programa en un curso
El reparto habitual es este. Se ajusta al calendario del centro y a lo que salga del diagnóstico, de modo que conviene leerlo como un orden y no como fechas cerradas.
- 00
Antes de empezar
Primera conversación con el equipo directivo y la orientación, sin coste, para valorar si tiene sentido y con qué modelo. De ahí sale el presupuesto.
- 1.º
Primer trimestre
Diagnóstico de la convivencia, diseño del programa, redacción del protocolo de derivación y formación del profesorado.
- 2.º
Segundo trimestre
Selección y formación del alumnado mediador, apertura del servicio y supervisión de las primeras mediaciones, que son las que fijan el criterio.
- 3.º
Tercer trimestre
Funcionamiento con supervisión más espaciada, repetición de las medidas del diagnóstico e informe de evaluación para el centro.
- +1
El curso siguiente
Relevo del alumnado que se marcha y formación de quienes entran. Es el momento en que se comprueba si el programa está incorporado a la organización del centro.
Preguntas de los equipos directivos
¿Cuánto tiempo del profesorado consume?
La formación se concentra en sesiones acotadas, dentro del calendario que fije el centro. Lo que consume tiempo de forma sostenida no es la formación, sino la coordinación del servicio durante el curso: revisar los casos, supervisar al alumnado y mantener el registro.
Por eso conviene que esas horas estén reconocidas en el horario de al menos un docente y no queden a la buena voluntad.
¿Se puede empezar a mitad de curso?
Se puede, con una pérdida: el diagnóstico inicial deja de poder compararse con una medida de final de curso, y el centro se queda sin la parte que demuestra el efecto.
Cuando el curso ya está avanzado suele ser preferible dedicarlo al diagnóstico y al diseño, y desplegar el servicio desde septiembre.
¿Qué ocurre cuando el alumnado mediador cambia de curso?
Es la causa más común de que un servicio se apague. La respuesta es prever el relevo desde el principio: formación anual de quienes entran, incorporada al calendario del centro como una tarea más, y participación del alumnado veterano en esa formación.
¿Cómo se justifica ante la administración?
El artículo 124 de la LOMLOE obliga a todos los centros a disponer de un plan de convivencia y a prestar atención específica a la mediación. En Galicia, el Decreto 8/2015 exige además que ese plan incluya la mediación en la gestión de los conflictos y las directrices para crear los equipos de mediación.
El programa se redacta para incorporarse a ese documento, no como un anexo suelto.
¿Qué queda en el centro al terminar?
El programa escrito y listo para el plan de convivencia, el protocolo de derivación de casos, los materiales empleados en la formación, el registro de casos atendidos y el informe de evaluación con la comparación entre las medidas de inicio y de final de curso.
Notas sobre convivencia escolar
- Alumnado ayudante y alumnado mediador no son la misma figura
Se usan como sinónimos y no lo son. Confundirlas hace que un centro anuncie un servicio de mediación que en realidad no tiene, o al revés.
- Dónde se concentran los conflictos en Primaria
Los dos estudios publicados en España coinciden en señalar el patio, y eso tiene consecuencias prácticas para cualquier programa de convivencia.
- Por qué el acoso escolar no se media
La mediación exige que las dos partes negocien en igualdad, y en el acoso esa condición no se cumple. Lo que corresponde entonces es el protocolo.
- Por qué los programas de convivencia se apagan al segundo curso
Los programas de mediación escolar rara vez se interrumpen por un fracaso. Se interrumpen por un cambio de horario, un traslado y una tarea sin asignar.
Cómo empezar
La primera conversación no tiene coste y sirve para explicar cómo funcionaría el programa en su centro y valorar si tiene sentido ponerlo en marcha.
Puede consultar antes cómo funciona el proceso y las tarifas.